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La
tarima flotante de madera se adapta a todas las funciones,
diseños y sistemas de instalación. Cada tabla
en una instalación es única e irrepetible.
Por su estructura es un excelente aislante térmico
y acústico, lo que contribuye tanto al confort como
al ahorro energético
No
produce reacciones alérgicas y es antiestático,
lo cual le hace apto para utilizarse por ejemplo en pavimentos
técnicos.
La madera se extrae de la naturaleza con escasas transformaciones
y pocos productos añadidos. La fabrica el árbol,
y si los bosques se gestionan adecuadamente su renovación
está garantizada.
Son
duraderos, envejecen bien, se vuelven más naturales
e incluso más bellos con el paso de los años.
Recupera su belleza natural con un ligero lijado y barnizado.
La tarima flotante de madera se instala con herramientas
sencillas y a un ritmo cuatro y cinco veces superior a las
instalaciones tradicionales. Sólo necesita un soporte
plano y ausencia de humedad. Tampoco tendrá problemas
con las operaciones de barnizado. Al realizarse en fábrica
su calidad y uniformidad están garantizadas. Su intalación
no interfiere con otros oficios.
Gracias
a la junta de dilatación que se deja en el perímetro
de las habitaciones, la tarima flotante puede expandirse
o contraerse siguiendo las oscilaciones normales de la humedad
relativa en el ambiente, formando un cuerpo único
sin que se manifiesten las antiestéticas mermas o
juntas entre las tablas.
La
tarima flotante no se acuchilla. Después de un largo
periodo de uso, si el estado del barniz aconseja su reposición,
bastara un lijado superficial para preparar la superficie
y eliminar el barniz original, pudiendo rebarnizarse con
cualquier producto de los habituales en el mercado. Si es
necesario reponer un elemento su sustitución es inmediata.El
mantenimiento de la tarima flotante se limita a la limpieza
diaria con un paño seco o aspirador y a la eliminación
de manchas con un paño húmedo.
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